LA PACIENCIA UNA VIRTUD QUE DEBEMOS FOMENTAR

Escrito por on abril 18, 2018

Cuando perdemos la paciencia perdemos mucho más de lo que creemos.

En primer lugar al regañar u obligar al alumno o hijo a hacer las cosas provoca que la relación se base en el miedo y no en la confianza, lo sé porque yo mismo soy impaciente.

Trabajemos en la reflexión y en la aceptación, solamente así podremos mantener fuerte la autoestima del alumno y nos daremos la oportunidad de reflexionar sobre nuestras posturas, costumbres y procesos educativos que como adulto estamos llevando a cabo con nuestros hijos.

Cuando nos exasperamos y hacemos un berrinche como adulto, les estamos enseñando a nuestros niños que la vida es así, que hay que discutir y pelear, en vez de respetar y fluir.

Te dejo 6 recomendaciones sobre qué hacer para no perder la compostura con tus hijos.

SE CONGRUENTE

La gran mayoría de nosotros podemos y quizá alguna vez lo hemos hecho perdemos la compostura haciendo berrinches y exagerando las reacciones como si el agravio fuera imperdonable, a veces no somos capaces de perdonar una falla, cuando muchas veces nosotros hemos fallado.

No pidas a otros lo que no eres capaz de dar, si tu gritas y explotas con facilidad lo más seguro es que la gente que te rodea en algún momento actuará igual que tú y si eso sucede créeme haz perdido el derecho de réplica y eso a nadie nos gusta.

IDENTIFICA

Identifica con precisión qué es lo que quieres lograr con tus hijos desde el punto de vista emocional, conductual, académico, deportivo, etc… Es decir reflexiona acerca del objetivo que quieres lograr con tu hijo en cada una de las áreas bio-psico-sociales en las que el niño participe.

El  área conductual en la que necesitas trabajar como adulto cuando pierdes la paciencia, si gritas, si golpeas objetos, si insultas, si desprecias, si humillas, si te guardas todo, si dejas pasar y no corriges.  Hacer un análisis desde afuera, pregunta a tu pareja, a tus hijos cómo eres cuando te enojas

Las sensaciones que te hacen estallar, recuerda que las sensaciones son irracionales, aprende a sentir y a contener las acciones provocadas por las sensaciones, ¿Cuáles son los efectos inmediatos de esas sensaciones? Que pasa en tu cuerpo, te da calor, te mueves más rápido, abres más los ojos, dejas de escuchar, te pierdes en tu pensamiento.

Pon atención si el motivo de tu exabrupto es en realidad lo que el niño o niña hizo, ten cuidado de no estar revolviendo situaciones laborales, de pareja, económica que estén provocando estrés en ti y eso haga que exageres en la forma en que reaccionas.

TÓMATE UN TIEMPO PARA REFLEXIONAR Y MOSTRAR EMPATÍA

Gestiona tus emociones: Reedúcate a disminuir las reacciones y fomenta las acciones, respira, toma agua, camina, haz algo que te saque del estatus, es una cuestión de preparación y entrenamiento, no va a suceder de la noche a la mañana, esta forma de actuar no deberá aplicarse solo con tus hijos, si no con todas las personas con las que interactúas; evalúate, si solo eres paciente con las demás personas y no con tus hijos o viceversa es que algo anda mal. No te pido practiques el dejar hacer, dejar pasar, eso no es educar y solo te lleva a perder el objetivo de vida hacia tu hijo.

DIMENSIONA Y EVALÚA.

Las situaciones y el porqué de tus respuestas sean las mejores y las más adecuadas a cada situación, es obvio que en situaciones de peligro, debes responder de inmediato y de la mejor manera posible, que también por cierto, es una cuestión de entrenamiento y eso requiere tiempo.

La empatía requiere entrenamiento, de cada situación adversa con tus hijos puedes aprender algo, quizá si primero te pones en su lugar y tratas de averiguar a qué se debe el exabrupto del niño y logras conectar con tu niño interior, es probablemente llegues a sentir lo que él o ella estén sintiendo, también requiere tiempo, siempre lo más fácil será culpar al niño.

RESPONSABILIZATE

Recuerda que tú y solo tú eres 100% responsable de lo que haces, dices y piensas. Nadie te hace enojar, nadie te hace perder la paciencia, nadie te pone triste, tú te das el permiso de manera consciente o inconsciente de enojarte, entristecerte o de ser impaciente.

Supongamos que perdiste la paciencia y como ya sabes que tú eres el  o la responsable aprende a hacerte cargo de las consecuencias, si consideras necesario que te disculpes, hazlo; si consideras que es necesario callar y aguantar el reclamo, guarda silencio; si consideras que debes reparar un daño, solo hazlo y procura no volver a repetir esa conducta, no se vale estarse disculpando cada media hora.

PROMUEVE LA PAZ

Cómo adulto tienes la responsabilidad de generar contextos en los que tus hijos sientan seguridad, alegría, responsabilidad, ánimo y entusiasmo positivo para actuar con libertad.

En ambientes de armonía se da de mejor manera el desarrollo humano en todos sus aspectos, se da mejor el aprendizaje, biológicamente el niño va a estar mejor (estará libre de estrés), socialmente va estar más seguro con el tipo de personas con las que se va a relacionar, familiarmente tendrá la certeza de que está respaldado y en cuanto a la relación directa contigo, será sana, positiva y propositiva.

 

M.A.P.E. MAURICIO CLAY GONZÁLEZ CERECERES


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